El pasado Febrero tuvimos ocasión de contar en Pamplona con Hanan Serroukh, que no sólo presentó su libro «Coraje. El precio de la libertad» sino que abrió debate en el Civivox Condestable sobre uno de los fenómenos más incomprensibles de nuestra realidad actual: la situación de las mujeres ante la expansión del islamismo radical en la sociedad occidental.
El islamismo, la ideología que pretende la imposición de la ley islámica, en la versión extendida por los Hermanos Musulmanes, no es sólo una ideología directamente contraria a la democracia y a la libertad de conciencia: también es una de las peores expresiones de machismo discriminatorio que se conocen. Donde pueden, exigen e imponen comportamientos sectarizantes, que rompen las relaciones entre las comunidades, fuerzan a conformarse a sus normas sociales, y excluyen a terceros de barrios enteros. Dan por buenos los comportamientos delictivos contra infieles siempre que no perjudiquen a la «comunidad» cerrada que forman.
Como nos recordó la autora, en los países musulmanes moderados como Marruecos, el tipo de actitudes o afirmaciones contra la libertad o la igualdad de las mujeres que se ven entre los radicalizados europeos no pasan sin respuesta cívica u oficial, mientras aquí corren en riesgo de escuchar que el problema lo tienen ellas, que «no entienden» lo que realmente pasa. En Marruecos, que se pretenda amonestar a una mujer por llevar falda corta es contestado socialmente, incluso por una manifestación de hombres con falda.
Pero en Occidente esta situación de discriminación y opresión de la mujer es consentida no sólo por los gobiernos, que con demasiada frecuencia toman a los radicales por interlocutores de la comunidad musulmana, sino por entidades creadas para ayudar a la mujer, ya sean partidos o asociaciones. Se amparan y toleran actitudes y «costumbres» (como los matrimonios forzados) que son directamente contrarios a la igualdad y la libertad, en nombre de una diversidad de límites mal entendidos.
Hanan nos abrió una ventana, a través de su experiencia personal, a lo que supone la imposición de esta forma de vida en una familia, en una calle, en un barrio. Algo que ya está pasando en ciudades occidentales y poblaciones navarras sin que se tomen medidas para combatir su mensaje ni sus acciones. Como recordó la autora «contra la democracia no sólo se atenta con bombas», y dejar sin respuesta las acciones sectarizantes tiene consecuencias. Para las mujeres musulmanas y para todos.
El debate fue muy bien acogido, con presencia de una gran parte de las entidades feministas de la sociedad navarra.
La grabación del acto ya está disponible en nuestro canal de YouTube:
Además, también disponéis de la grabación de la presentación del libro en Troa:
RNE tuvo ocasión de entrevistarla durante su visita (link al programa).
