Decálogo del trabajo voluntario

El siguiente decálogo fue aprobado en la Junta del pasado 8 de Diciembre de 2020, para ser incorporado al Reglamento Interno de acuerdo con los Estatutos y para recordar los principios con los que trabajamos. Los hacemos públicos por su interés.

Estos puntos reflejan mejores prácticas, bien verificadas a lo largo de muchos años en otras organizaciones, para facilitar la colaboración de voluntarios en la creación y gestión de proyectos. Se basan en los principios de respeto por el trabajo y el tiempo ajenos, y de responsabilidad. Sin ellos, una organización pierde la capacidad de inspirar la colaboración de sus voluntarios. Con ellos, se pueden lograr cosas más allá de lo que parece posible.

  1. La Asociación somos todos. No se puede usar su nombre sin autorización de la Junta, porque lo que se hace en su nombre, se hace en el de todos. Todos los proyectos deben ser aprobados y sujetarse a los criterios que se acuerden.
  2. Proponer algo es ofrecerse a hacerlo. No se proponen cosas para que las hagan otros (salvo que te pidan ideas). 
  3. El piloto pilota porque se ocupa. Quien asume un proyecto es quien debe ocuparse de pedir la ayuda que necesite a quien necesite, y de realizar el trabajo que no se pueda delegar, para conseguir el objetivo.
  4. El campo es de quien lo trabaja. Una vez aprobado un proyecto, si alguien pone las horas, también pone el criterio (dentro del marco acordado). El responsable del proyecto es quien pone el trabajo. Colaborar no puede ser interferir: hay que asegurarse de hacerlo del modo apropiado y con el acuerdo del responsable.
  5. No se puede pilotar desde el asiento de atrás. Es importante respetar el criterio y el trabajo de quien lo está realizando. Se puede ofrecer consejo, pero quien asume una responsabilidad es quien decide cómo lo hace. 
  6. El tiempo de los demás es sagrado. No se puede exigir a nadie que dedique tiempo a nada que no haya elegido asumir, y siempre con flexibilidad. No se puede dar por sentado que otra persona puede o quiere aportar más de lo que hace.
  7. El perro del hortelano no mola. Si no estamos dispuestos a comprometer tiempo en una tarea concreta, tampoco podemos exigir que se paren las demás por ello.
  8. No pasa nada por equivocarse. El único que no se equivoca es quien nunca aporta nada. Nadie es perfecto, nadie lo sabe todo, nada sale siempre bien. Se reconoce, se aprende, y seguimos adelante.
  9. Comunicación, comunicación, comunicación. Es importante que las cosas se sepan y se coordinen, usando los canales previstos para ello. El responsable de cada comunicación siempre es el emisor, pero quien quiere estar al corriente tiene la obligación de prestar atención.
  10. Es fundamental respetar el trabajo y el criterio de los demás, siempre. Especialmente cuando la persona sabe lo que hace, pero también porque hay que valorar el trabajo aportado. El respeto y la amabilidad son lo que permite la colaboración entre voluntarios.

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