La libertad de opinión no es sólo un derecho consagrado en la Constitución vigente, es una pieza fundamental del marco civilizado de convivencia. El derecho a disentir, a sostener opiniones diferentes sin ser atacado o excluido por ello, es irrenunciable. Y sin embargo, es un derecho que no se disfruta en demasiados lugares y situaciones, ni en Navarra ni en Cataluña ni (cada vez con mayor frecuencia) en otras partes de España. Un ejemplo reciente es la campaña desatada para desacreditar y silenciar al escritor Javier Cercas por unas declaraciones en la televisión pública catalana que no han gustado a los nacionalistas, como que España es una democracia plena según todos los estudios serios del mundo, así como distintas opiniones más personales.
Independientemente de su contenido, nos parece que el ataque no es aceptable. Por eso Pompaelo se ha sumado al manifiesto promovido desde Consenso y Regeneración, y cuyo texto completo se puede leer aquí.