San Ginés de Roma

A San Ginés pedimos

¿Quién es San Ginés además de ser una famosa chocolatería en Madrid? La respuesta: el patrono de los actores, considerado santo mártir por el catolicismo. El intérprete romano llevó a cabo la mejor actuación de su vida: parodiar su propio bautismo convirtiéndose al cristianismo “sin ser él nada de eso”. Hecho que hizo que el Imperio acabase con su vida no sin antes torturarlo.

Siglos más tarde Lope de Vega recogió esta historia en su comedia titulada Lo fingido verdadero. Tras la investigación realizada, las fuentes no señalan que esta comedia se llegara a interpretar en Pamplona, pero lo que nos aseguran es que nuestra ciudad no se quedó atrás en cuanto a vida teatral durante el Siglo de Oro.

Durante el s. XVII las calles de Pamplona fueron el escenario de numerosos espectáculos, también lo fue el interior de la Catedral y el de casas privadas, entre ellas, la del propio Obispo. Por otro lado, las representaciones en espacios cerrados se concentraron en el Patio de Comedias.

Este nuevo edificio, regentado por la Institución de la Doctrina Cristiana, llevó a la regularización de la actividad con el cobro de entradas y a la organización del público. La última palabra y la contratación de compañías siempre estaba a cargo del Regimiento, el antiguo Ayuntamiento.

El nombre del edificio junto con la denominación de sus distintas partes, nos permite saber que nuestra tradición teatral tenía más rasgos en común con la valenciana que con la manchega que llamaba a estos edificios “corrales” frente a la navarra que los llamaba “patios”. Pamplona, sin ser un objetivo clave en las giras de las compañías, se vio enriquecida al ser un lugar de paso para los comediantes de la vertiente mediterránea que pretendían hacer sus representaciones por el norte de la península.

El teatro en la calle orbitaba en torno a dos fechas: el Corpus y San Fermín. Las celebraciones religiosas convivían con los festejos laicos. En los escritos aparecen volatineros, equilibristas y otros artistas seglares que acompañaban a ambas procesiones contratados por las autoridades municipales. También hay registros que afirman que durante la procesión de San Fermín llegó a haber artistas bajando con cuerdas por la torre de la iglesia de San Lorenzo. A esto se le sumaba la música y las danzas de una comparsa de gigantes, los predecesores de Josemiguelerico y compañía. Nuestra ciudad también se veía visitada por diferentes titiriteros de toda Europa e incluso se realizaban espectáculos con animales exóticos que despertaban gran interés al pueblo navarro.

Y aunque no hay noticias de intérpretes procedentes de la capital foral, sí hay constancia de abundantes comediantes que vivían en Tudela: la familia Labaña-Vela, que conformó casi la totalidad de cómicos del Reino. En esta familia se encontraban autores, músicos, actores y actrices que llevaron su arte teatral hasta América.

A partir del s. XVIII, la actividad teatral de Pamplona cesó en varias ocasiones debido a las prohibiciones impuestas por la Iglesia y la Corona. La fiesta barroca acabó desapareciendo por el paso del tiempo y la censura.

Ahora, los autores de este artículo, investigamos para intentar recrear de nuevo esta celebración en la calle, un nuevo proyecto que está dando sus primeros pasos.

Yo, Natxo Lapieza, actor recién salido del horno de la RESAD, vuelvo a mi ciudad con ganas de armar bulla de la mejor forma que se me ocurre.

Y yo, Pantxo Capitani, historiador por la Universidad de Navarra y actor de Teatro En la Chácena, sigo en Pamplona a tope con la investigación de cada historia para después poder contarla.

Vaya, que un actor se pregunta cómo desmitificar los clásicos del Siglo de Oro y le pide ayuda a un historiador para cimentar teóricamente su idea.

Así surge un trabajo que quiere celebrar el teatro y reclamar su importancia en la cultura de nuestros días. Para ello volverá a traer la Fiesta Barroca en el más amplio sentido de la palabra, redescubrirá el teatro del siglo áureo y permitirá verlo como una fuente de la que se enriquecen nuestros referentes culturales.

Para conseguir el propósito y manosear sin miedo nuestros clásicos queremos que la ciudadanía se vuelva parte activa de la fiesta. Planteamos la celebración como un carnaval: un espectáculo que tiene lugar en la calle, transformada en escenario y tomada por sus habitantes que ocupan el papel de cómicos y espectadores.

Hoy, San Ginés de Roma, celebramos el día de las actrices y los actores. Nos encantaría que el año que viene este día sea celebrado por toda Pamplona con un cortejo formado por cómicas, volatineros, acróbatas, gigantes, bailarinas, diablos, zancudos que, llegada la noche, interpreten un auto sacramental en alguna plaza de la ciudad. Hasta entonces, a San Ginés pedimos.

Pantxo Capitani y Natxo Lapieza 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies